Trato de arrancar a la mañana con buena onda porque leí en un artículo (de esos bien pedorros que sube Clarín para tapar la realidad y distraerte con giladas) que hace bien, que si arrancás con energías positivas vas a tener un buen día. Me sirvo un yougurt porque ya le tomé asco al Vascolet (y sí, le digo Vascolet al Nesquik) y agarro unas masitas con gusto a conservante. Inconscientemente tengo la costumbre de prender siempre el televisor, no sé por qué, sé que lo voy a terminar apagando al segundo. Y así hago. Porque prefiero desayunar un yougurt con unas masitas a desayunar noticias de mierda. El argentino vive desayunando noticias de mierda: un "hombre" prendió fuego a su mujer, otro la mató de 6 puñaladas y después se mató él también, la policía mató a otro pibe inocente, aumentó el nivel de pobreza, hubo un accidente en la ruta y dejó 4 muertos, te aumentaron la nafta, el pasaje del bondi, el peaje, la carne, las fotocopias. Las ganas de pegarte un tiro también te las aumentaron de paso. De todas maneras tarde o temprano me voy a enterar por cualquier otro lado de las cosas que pasan, pero por la mañana no. Mejor escuchar música o leerse un libro, para depremirse están los domingos.
martes, 18 de junio de 2019
De sueños y utopías
Un mundo en el que las mujeres circulan por la calle sin miedo. Un mundo en donde las mujeres no son coronadas como "putas" o "fáciles" por ser libres, por elegir con quien estar y llevar el ritmo de vida que prefieren. Un mundo en donde dejen de llamarnos "feminazis" por luchas por nuestros derechos, teñirnos el pelo o mostrar un simple par de tetas. Un mundo en donde nuestras parejas no piensen que nosotras estamos obligadas a mantener relaciones sexuales por el simple hecho de (claro) ser pareja. Un mundo en donde nos pongamos una pollera y no nos sintamos incómodas por las miradas. Un mundo en donde nuestros maltratadores/violadores/acosadores paguen con la condena que corresponde. Un mundo en donde no se justifiquen violaciones. Un mundo en donde las víctimas dejen de ser juzgadas, son víctimas. Un mundo en donde nosotras seamos las que decidimos sobre nuestro propio cuerpo. Un mundo en donde los hombres no crean que es nuestra obligación cumplir con un cuerpo perfecto y una cara bonita. Un mundo en donde dejen de tratarnos como locas cuando reclamamos lo justo. Y acá llega la parte en la que el lector se plantea si todo lo dicho anteriormente es coherente; y lo es... ¿por qué es utópico y no real?.
Opositores peligrosos
"Después de toda la historia de la humanidad, agradezcan que exigimos libertad y no venganza" leí en un cartel. Yo no sé si esto es algo sobre lo que los hombres reflexionan, quisiera creer que sí, pero hay algo que me dice que no, que a la mayoría no les importa: y claro, por qué debería inquietarles esto si jamás lo padecieron. Después me pongo a pensar un poquito más: no hace falta vivir en la calle para darse cuenta de que es algo triste, no hace falta que te violen para saber que es una de las peores cosas que le puede pasar al ser humano, no hace falta que te maltraten para ser conciente de que sería horrible, de la misma manera que no hace falta comer todos los días pastel de papa con pasas de uva para saber que es un ASCO. El punto es que muchas cosas no hace falta vivenciarlas para saber que están mal, pero sin embargo a la mayoría de los hombres no parece importarles, ahora sí: hablan de maternidad cuando no pueden vivenciar un embarazo, nos tratan de locas cuando jamás sufrieron acoso callejero, nos dicen que somos exageradas cuando jamás sintieron miedo por salir solos, y una lista infinita. Después me enrosco más y pienso que muchos opinan en contra de este movimiento (que es nuestro, de las mujeres) porque no soportan no ser el centro de atención (en algo tienen que figurar) o, lo que es peor, porque nos quieren sumisas y calladas, porque no les conviene que hablemos, y me pregunto: "¿si no por qué estarían en contra de que seamos libres?". Me esfuerzo (y mucho) por encontrar otra explicación, porque conozco un par de esos y no quiero pensar lo peor, pero no se me ocurre absolutamente nada, nos quieren calladas y sumisas. Y vos... ¿de qué lado estás?.
domingo, 7 de abril de 2019
MejorEsHablar.
Van 8 horas de viaje en auto y todavía faltan alrededor de 10. Me estoy cagando de hambre y por fin encontramos un bar lindo en donde comer algo. Todo el viaje sin señal y sin wifi, entonces apenas llega el mozo le pido la clave del lugar, y me dice "Mejor es hablar". Lo miro con cara rara, "Vos no me vas a decir qué es mejor, vengo de escuchar a mi mamá hablando desde hace 8 horas: que cuando lleguemos hay que pagar la boleta de la luz, que hay que lavar y planchar un montón de ropa, llevar a la gata al veterinario, ir al súper, llevar el auto a arreglar, que no hay plata para todo, que estamos como la mierda y que todo está caro, que así no se puede vivir", todo esto se me pasó por la mente en un segundo, pero solo lo miré. El chabón se ríe y me dice que la clave del wifi es "MejorEsHablar", y sí, es original y nunca se me habiera ocurrido que se podría llamar así; pero la ingreso igual porque MejorEsHablar las pelotas. Me entran a llegar mensajes: un pelotudo que me responde las historias de Instagram, mis amigas peleándose por no se qué boludez, una amiga de la facultad preguntándome si me voy a presentar a dar un final, un recordatorio de que para la próxima clase tengo que entregar un trabajo. Me lo había avisado el mozo, me lo dijeron, me lo dijo la clave del wifi, MejorEsHablar.
Espacio de almacenamiento insuficiente.
"Espacio de almacenamiento insuficiente", ese es el cartel que me salta en el celular cada vez que intento descargarme algo. El aparato guarda muchas cosas, demasiadas diría yo: son alrededor de 4000 fotos de pelotudeces (fotos de mis amigas lavándose los dientes, de mis amigas tiradas haciendo nada, de mis amigas comiendo en algún bar, de mis amigas jugando a las cartas, de mis amigas y yo en pedo, de algún que otro chiste pelotudo, de cadenas de oración que me envía la abuela, de capturas a la pantalla de cosas que sube gente que me importa poco y nada, y podría seguir todo el día), también tengo un par de aplicaciones de mierda que me sirven para comunicarme con gente (en su mayoría -si- gente de mierda) y, resumiendo, demás cosas que son innecesarias pero que no borro. Me pongo a pensar que quizá mi celular y mi cabeza comparten muchas cosas en común: ambos almacenan millones de boludeces y llega un punto en el que no entra más nada, que no aguanta. Hay pensamientos, al igual que aplicaciones, que no borro porque no quiero, aunque no me sirven de nada. ¿Por qué? No sé. Pero llega un punto en el que no entra más nada y ahí empiezan a andar mal las cosas, al igual que mi celular, me pongo lenta, me tildo y empiezo a andar como el orto.
Contradicciones del pensamiento.
Mi mente es una máquina de hilvanar dudas y en búsqueda de respuestas surgen millones de contradicciones. No puedo pensar un tema a fondo sin contradecirme, nunca puedo llegar a una conclusión. Todavía no defino si me chupa un huevo o uno y medio. Pero lo que me molesta es que me lo digan, que me digan que vivo contradiciéndome, todo el mundo lo hace. O no. No sé, no me importa. No me rompan los ovarios.
DDT (depresiones de domingo en la tarde)
"Lo que hago en la semana hoy toma venganza". No hay domingo si no hay bajón. No hay domingo si no hay un poquito de nostalgia y de depresión. Se me confunde un toque el concepto de "Domingo", no sé si usarlo para asignarlo a un día de mierda de la semana o simplemente utilizarlo como sinónimo de paja. Tranquilamente podría salir de mi casa e ir a tomar unos mates, unas birras o lo que se me cante el orto; pero me quedo en mi casa, tirada. Creo que de tanto odiarlo lo quiero, elijo vivir el domingo con todo lo que eso implica. Lo necesito para arrancar la semana y el lunes poder sentirme mejor.
Comienzo de nada.
Sábado a la noche, son las 4 de la mañana y mis amigas me dejan en banda para salir. Me vuelvo en remís a mi casa y sola, el remisero me saca tema de conversación. No me interesa hablar, me incomoda la situación, y lo sabe, pero sigue igual. Cualquier cosa es mejor que estar ahí: escuchar a mi vieja quejándose de que no hago una mierda es mejor que estar ahí, tener que fumarme al pelotudo del vecino hablando de su auto es mejor que estar ahí, escuchar a mi amiga hablarme de un boludo es mejor que estar ahí, incluso bancarme un álbum entero de Arjona es mejor que estar ahí. Para colmo llego y el muy pelotudo me cobra por siete cuadras de porquería 100 mangos; los pago con gusto porque, en fin, llegué a mi casa y si me hubiese ido caminando no sé si hubiera llegado bien. Entro, abro una lata de birra, pongo música y escribo algo que probablemente a nadie le interesa, pero uno hace lo que puede con lo que tiene. Una noche de mierda.