"Espacio de almacenamiento insuficiente", ese es el cartel que me salta en el celular cada vez que intento descargarme algo. El aparato guarda muchas cosas, demasiadas diría yo: son alrededor de 4000 fotos de pelotudeces (fotos de mis amigas lavándose los dientes, de mis amigas tiradas haciendo nada, de mis amigas comiendo en algún bar, de mis amigas jugando a las cartas, de mis amigas y yo en pedo, de algún que otro chiste pelotudo, de cadenas de oración que me envía la abuela, de capturas a la pantalla de cosas que sube gente que me importa poco y nada, y podría seguir todo el día), también tengo un par de aplicaciones de mierda que me sirven para comunicarme con gente (en su mayoría -si- gente de mierda) y, resumiendo, demás cosas que son innecesarias pero que no borro. Me pongo a pensar que quizá mi celular y mi cabeza comparten muchas cosas en común: ambos almacenan millones de boludeces y llega un punto en el que no entra más nada, que no aguanta. Hay pensamientos, al igual que aplicaciones, que no borro porque no quiero, aunque no me sirven de nada. ¿Por qué? No sé. Pero llega un punto en el que no entra más nada y ahí empiezan a andar mal las cosas, al igual que mi celular, me pongo lenta, me tildo y empiezo a andar como el orto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario